miércoles, 14 de abril de 2010

BICENTENARIO

La Red de Bibliotecas del Banco de la República, con motivo del Bicentenario de la Independencia, quiere ofrecer a todos los colombianos un espacio donde se pueda leer un buen número de documentos producidos desde 1750 hasta 1850 en distintos lugares, instancias y circunstancias. Esperamos que muchos colombianos de todas las edades encuentren aquí documentación de interés para iniciar al menos las respuestas a las preguntas que quieran hacerle al pasado. Este espacio se estará construyendo desde ahora, centrándose primero en torno a 1810 y luego ampliándose hacia atrás y hacia delante y, en lo posible, profundizando. No será exhaustivo pero si esperamos que tenga una cobertura básica para las distintas regiones del país. Estarán en principio los documentos que ya estén impresos y publicados.

Entendemos el período denominado la Independencia como un tiempo fuerte, especialmente para la producción y la búsqueda de sentidos. Las referencias más frecuentes nos remiten colegios, prensa, Expedición Botánica, Biblioteca Real, Comuneros, Misiones, Reformas, tertulias, viajes, chicherías, viruelas, cabildos, juntas y conspiraciones. De ello nos quedan reales cédulas y decretos, periódicos, libelos y pasquines, pinturas, sermones, relaciones y memoriales, diarios, manuales, proyectos, mapas, discursos, juicios, proclamas, constituciones y actas. En el período emergen multitud de discursos desde distintas ciudades y pueblos, las palabras adquieren nuevos significados, se proponen nuevas legitimidades e identidades de sujetos y grupos, se rediseña el mapa de lealtades sociales, políticas y religiosas, y las tensiones cotidianas se hacen más visibles aun al interior de las familias. Hay cambios en las formas en que sesiente, se vive y se dice lo público y el orden social. Es un tiempo de invención de sujetos políticos y de sociabilidades, de nuevos medios como la prensa, y de la instauración de muchos nuevos lugares desde donde se interviene en la palestra política. Pero sobre todo un tiempo de muchas palabras y de incremento de la escritura y la lectura.

Por eso hacemos del Bicentenario una ocasión para poner a disposición de diferentes públicos lectores, un repertorio de textos e imágenes, relacionados de maneras distintas con los procesos de la independencia. Exponemos los documentos no porque creamos que ellos contengan la verdad ni lo que “realmente pasó”, sino porque son los registros contemporáneos a los que tenemos acceso. Esperamos que su lectura y análisis contribuyan a proponer nuevas preguntas por parte de distintos públicos lectores, a entender mejor la diversidad de procesos del período, sus sentidos y significados y a elaborar historias múltiples, desde distintos puntos de vista, espacios y sujetos que quizás puedan contribuir a articular una representación de nuestro pasado para el presente

miércoles, 17 de marzo de 2010

20 de junio de 1810.

El Florero de Llorente

El Florero de Llorente es uno de los sucesos de la Historia de Colombia. Este motín, también es conocido como el Grito o La reyerta del 20 de julio ocurrido en ese día de 1810. El nombre de este incidente se debe en realidad a la denegación de un préstamo de un florero, de parte del comerciante español José Gonzalez Llorente al señor Luis de Rubio, aprovechada por los hermanos Francisco y Antonio Morales.

En la mañana del 20 de julio, Joaquín Camacho se dirigió a la residencia del virrey Antonio José Amar y Borbón, para solicitar respuesta acerca de una solicitud de la instauración de una junta de gobierno en Santa Fe, mas, la negativa del propio virrey aunada a su arrogancia, hizo que se procediera a formar la reyerta con la excusa del préstamo de un florero.

Luis de Rubio, se dirigió de visita al negocio de José González Llorente para pedir prestado el mencionado objeto, con el fin de ser usado para la cena de visita para el comisario real Antonio Villavicencio, pero de una vez se dio la negativa del préstamo en la actitud altanera del propio Llorente. Los criollos en vista de esto, y tal como lo tenían planificado desde el día anterior, tomaron el florero y lo rompieron para provocar a Llorente y de esta manera caldear los ánimos del pueblo en contra de los españoles. Los criollos sabían que Llorente, al ser un comerciante, daría la negativa de prestar el florero, primero porque un comerciante únicamente vende sus artículos, y segundo porque él no prestaría ningún objeto a los criollos para atender a otro criollo (A. Villavicencio), de esta manera el Florero fue la excusa para crear la Reyerta.

Posteriormente, un grupo de criollos, entre los que se encontraba Francisco José de Caldas, realizaron una reverencia de sumisión al español, que fue recibido de forma acogida por Llorente.

Al instante, Antonio de Morales le increpó a Caldas por la Forma que trataba Llorente a los criollos con improperios, lo que provocó la respuesta turbulenta del pueblo, atacando a Llorente. El alcalde de Santa Fe, José Miguel Pey, intentó calmar al pueblo sacando a Llorente, mientras José María Carbonell alentaba a los habitantes para que se unieran a la protesta.

Al final de la tarde las cosas se tranquilizaron, y se procedió a designar a los miembros de la Junta, a instancias de José Acevedo y Gómez (por lo que la historia lo llamaría después como El tribuno del Pueblo), pero la designación del virrey como presidente de la Junta, provocó la animadversión del pueblo.

Por último, se intentó aplastar la manifestación popular a través del comandante español Juan de Sámano, por lo que el propio Acevedo y Goméz advirtió al pueblo de declarar reo de lesa majestad, a cualquiera que se opusiera a la Junta recién constituida. Posteriormente se realizó la convocatoria de un cabildo abierto, para luego arrestar a los oidores y al virrey, que se haría efectiva para el día 21 y para el 26 de julio se procedió a declarar libre a la Junta del Consejo de Regencia.

20 de junio de 1810